Hola, soy coreógrafo/a

HOLA, SOY COREÓGRAFO/A. QUIM BIGAS

Texto de Quim Bigas para la sección `Hola, soy coreógrafo/a´. Idea y coordinación: Mercedes L. Caballero.

 

 

Hola, soy coreógrafo, ya que pongo gran parte de mi atención profesional en la coreografía.

La coreografía la percibo como el movimiento hacia la creación de un lugar, a partir de una tesis de orden, en el que las gráficas del cuerpo y el espacio desencadenan ciertos pensamientos y entornos. Paralela e independientemente a la coreografía, la danza podría ser vista como una herramienta para relacionarse y moverse con los diferentes cuerpos que se despliegan en el contexto en el que uno se encuentra. La danza como herramienta para estar en movimiento y continuamente afectada.

Creo en la observación y la especulación como bases para abrir las fronteras de aquello que estoy haciendo. La coreografía me permite seguir preguntándome por los afectos desde una perspectiva del movimiento que no es meramente el de las personas. La coreografía puede ser una posibilidad a que algo pase. Te la encuentras, y aunque algunes se la quieran apropiar, surge de la situación. Como mirar unos vencejos volar en el momento concreto o como la suspensión de un brazo antes de que se escuchen las tuberías. La coreografía se enfoca en la elaboración de un marco que pueda permitir una aproximación sensible hacia el movimiento.

 

 

La danza aparece como una herramienta que abre y me proyecta en el lugar, como un ente somático que crea movimientos varios. Un movimiento de brazo puede generar un movimiento nervioso en una espectadora a la vez que ser un mediador para poder apuntar a un trozo de celo que cuelga del techo. Tiendo a pensar en los danzantes como disparadores del espacio. Su subjetividad nutre el encuentro entre todas. Me siento comprometida a ofrecer contextos donde los intérpretes estén en relación a un marco estético y conceptual que les formule preguntas en presente durante y a través de su hacer. Por otro lado, la danza, entendida como ese movimiento afectivo multidireccional, también es de esos actuantes que operan en el contexto (como las luces, los sonidos, la temperatura, las palabras, entre otras muchas cosas) y que forman parte de la gran mayoría de espacios que compartimos.

Alrededor de los trabajos y prácticas con las que me he relacionado en los últimos once años, como ya he ido mencionando en estas líneas, existe una curiosidad a cómo abrir sensibilidades a la idea de lugar, así como a sus constituyentes. Un lugar que surge de la propia reformulación de lo que ya sabemos, de lo que vemos y percibimos y cómo eso se pone, de forma tácita o explícita, en nuestros cuerpos.

 

La línea entre datos-información-conocimiento-creencia ha sido una premisa desde dónde trabajar, que me ha permitido encontrar un sitio de relación y continuidad a partir de las construcciones de lo real. Entendiendo lo real como también lo irreal, lo invisible, lo intangible o lo obvio. Lo real como aquello que pasa por debajo de todo lo que está ocurriendo. Lo real como aquello a lo que debemos seguir haciendo preguntas y reformulándolas. Lo real como aquello que nos mueve; que nos baila.

Reflexions durant el procés de DV

[CAST] [CAT]
text extret de la web del procés: https://dv.hotglue.me/?pensaments
Cuando el usuario del archivo ha estado en él, o en una de sus vertientes, se transforma en una parte del archivo. Una extensión del archivo de las múltiples que podría tener. El sujeto que ha estado en el archivo y se ha relacionado con sus materiales, transporta y desplaza su experiencia tácita o explicita a otros contextos. En el momento que entras en un archivo, te vuelves parte de él. Los archivos se archivan a sí mismos y se multiplican entre las latencias de los sujetos que lo habitan y que lo visitan.
El orden es un prisma des de dónde generar un lugar que puede tener sentido. El sentido quiere estar en muchas partes. Pero me pregunto por un sentido que afila los sentidos como disparador de ciertas reflexiones de cada uno. El orden, nos relaciona con la posibilidad de otro orden, como de otras presencias o como de otros relatos. El orden es un lugar des de donde buscarse en otros lugares. No hay lugar absoluto que puedo cobijar las formas de ver el mundo de todas.
En un teatro, aparece el orden como un generador de sentido. El sentido se esconde en múltiples lugares y no hay sinonimia entre significado y sentido; tampoco hay sinonimia entre formato y contenido. Cabe la posibilidad de que lo que formas y lo que contienes vayan a la par. También cabe la posibilidad que la forma abra un contenido a través de las grietas del dispositivo que generamos.
El dispositivo está en múltiples relaciones dentro del evento: el archivo, las butacas, el papel, el teatro, la tinta, el cd, la televisión, la pantalla, las luces, el programa de mano… Elementos que son del evento y que funcionan como actuantes de aquello que estamos viendo. Elementos que, des del análisis del archivo, hay que proceder a entender lo qué hacen. No se puede separar la percepción de un fragmento del archivo sin el soporte con el que se ha visualizado, no se puede separar el movimiento del ejecutante y no se puede ver teatro en un teatro sin pensar en política. Simplemente, no se puede.
No se puede, tampoco, hablar del archivo des de lo legitimo sino como una posibilidad desde dónde ver, también, lo que no está. Entre aquello que vemos y lo que percibimos está aquello que aún no ha llegado. Y en ese lugar nos metemos. En un lugar, un ámbito, que se abre y se despliega a través de una serie de desplazamientos que siguen desplazando aquello que ya se ha movido. Seguir desplazando como forma de seguir dando continuidad. Una continuidad que es sensible. Que quiere escuchar, empatizar, relacionarse a través de lo que hace, lo que nos ocurre. Que se quiere dejar ver.
¿Qué hace esto? ¿Qué esta haciendo ahora? ¿Y ahora? ¿Y ahora? El hacerse es algo que acompañar. Hacer como punto des de dónde tirar ciertas cosas al vacío sin oír donde caen. Lanzar, disparar, soltar… Presenciar. Bailar.
La impronta de los materiales del archivo en el cuerpo de los intérpretes. El giro de orientación al afecto de lo hecho. La inscripción interiorizada del trazo en acción. Escrito sobre el movimiento que nos ocupa. Y, probablemente, no hay cita posible con el cuerpo ya que solo nos queda la posibilidad de invocar, de rescatar, algo de ello. De referenciar hacía alguna dirección que ya no está aquí pero que, de alguna forma, nos sigue constituyendo; la intensidad llevada a la cualidad de agencia. Con posibilidad de tener voz y de generar movimiento. De todos modos, probablemente, los cuerpos de este proyecto se encuentran entre la cita y la referencia; entre el impulso literal y el relato relacional. Entre espacios posibles de ser aquello o de señalarlo. De ser danza o de apuntar hacía a ella, de ser mensaje o medio. Como un documento que quiere ser obra y registro.
Y que entren los otros números más allá del dos. Abrir. Abrirse al vacío de lo conocido como lugar desde donde ir para discurrir a otro lugar.
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Entrar en un archivo podría ser una forma de parar la producción del mundo para vernos y practicarnos a través de lo que hemos hecho. De todas formas, también puede ser justo lo contrario: la sobre-producción y la optimización de lo ya hecho.
Gràcies Ana, Carme, Jorge, Soren, Silvia i Aina per la conversa.

APPRAISERS/Nombrar

Project(e) i(e)n reside(è)nci(y)a a(t)/en LA CASA ENCENDIDA/CA2M, Madrid.

Presentación 25 de Enero, 2018. La Casa Encendida. Con: Paulina Chamorro, Laura Ramírez, Ana Macdewont, Ángela Segovia, Uriel Fogué, Javi Cruz y Raquel Tomàs.

Post- o Pre- con afectos o restos de Ursula K.Le Guin, Graham Harman, Franz Fanon, Bruno Latour, El diccionario de sinónimos, La pared de Traviesa entre la entrada y la sala de usos infinitos del CA2M, El Diccionario de Arquitectura Civil, Jane Bennett, Karen Barad, André Lepecki, Alva Noë, Enrique Iglesias, Toni Sierra/Abu Ali, El sistema eléctrico, Las bombillas, La mesa, El boli azul Big, Maurice Blanchot, entre otros u otras, los cuales también tienen afectos o restos de otrxs. 

Había una mirada que escuchaba en el rostro del que quería conocer.
Para aprender, uno tiene que estar callado.
Para ver, uno tiene que estar con el vacío.
El vacío de palabras que esconden mundos latentes.
Mundos con nombres de cosas que las elevan en una orgía de lugares por venir.
Polisemia y metáfora que agrupan y se chocan con la física y la pragmática, con lo tangible y lo no tangible, con las multiplicidades de lo animado, con las temporalidades de la materia…
Materia que es rastro, rastro que es señal, señal que es huella, huella que es pista, pista que es vestigio, vestigio que es partícula, partícula que es miga.
Esta miga.
Las que conviven y acarician la realidad de los lugares mientras se esconden.
Mientras la digestión sigue su curso y sigue en la transmisión de cuerpos a través de muchos lugares.
Lugares que se mueven incesantes con las pelucas generadas con los rastros que hemos dejado.
Que hemos dejado todas.
Todas hemos dejado.
Hasta el aleteo de la pared traviesa del museo de formato temporal continuo.
Esta pared que anda hasta nuestras casas para seguir poniendo en interrogación la blancura de lo blanco.
Esa pared que se quiebra con la estela de las presencias que la han tocado.
Esa pared y sus cosas que solo ellas saben la profundidad de lo que son más allá de los nombres aplicables.
Nombres aplicables de una civilización y una cultura que no esconde los nombres para llamarse a sí misma.
¿Cómo nombramos aquello que se está quebrando?

Los dominios infinitos de la materia nos mueven y nos desplazan hacia su entidad más profunda.
Profundidades cercanas para miradas atemporales.
Miradas desprendidas de la imagen y comprometidas con la boda cosificada de dónde estamos.
ESTA raya direccionada con lo que ha sido y que sigue su devenir como singularidad desprendida de su ama.
Movimiento autónomo y trenzado con los dominios del poder iluminados por todos los palos eléctricos en medio de las calles y prados de los mundos desarrollados.
Electricidad escondida e invisible que ha dominado el dominio de lo visible, de las sombras y de los nombres.
Y en el nombre surge lo innombrable.

En el habla surge la ignorancia hacia el nombre preciso de la acción que nos permite nombrar, ver, oír…
co-existir más que existir.
Estar con-tigo
Con-esto
Con-movido
Tocado en presente de indicativo por la simultaneidad de esta/huella/gris/resto, está/tabla/madera/tablero/cubierta, este/papel/colgante/trozo/cartón/pared…
Este Rastro Resto Esto
Esto que es aquel, aquello, eso, está, estas, este, estos…
Una sobre-posición de temporalidades que se cuentan a partir de lo sensible.

El movimiento inherente del estar sin ser articulado.

Sentir

Saber

Estar-ahí

Aquí

Con todo lo que atañe que sigue generando el estar-aquí
Con todo lo que se incluye y se excluye en esta imagen del todo que nos rodea.
Del todo imposibilitado de la tiranía de la cercanía.
Cercana es la materia que cubre la pintura de la retina de nuestros ojos,
Cercano es el velo invisible que cubre toda la imagen proyectada.
La imagen proyectada de aquello que imperamos ver sin visión.
De aquellos que nos negamos ver sin piel.
Que los hechos nos echen
Que la entelequia nos sitúe en esos espacios negativos de la maquinaria de la naturaleza.
La naturaleza puede hacer.
La naturaleza nos hace.
Lo natural se encuentra.

La construcción objetificada por el uso de lo cotidiano han sobre-construido otro objeto de consumo.
Otro velo que descansa en una imagen más que en la piel que lo habita.
La superficie no siente lo que el tacto da.
La mano rugosa, las superficies irregulares, los vientos perfectos, el suelo boyado o el sol escondido son de esos sentimientos con los que besamos o pegamos.
El mundo pasa a través de nosotros pero ni yo soy el mundo ni el mundo somos nosotros.

Barrunto continuo
Barrunto que es indicio, indicio que es vislumbre.
Semejanza entre mesas de paisajes cambiantes.
Semejanza como ancla a nuestra propia cobardía de estar siempre perdidos.
Perdidos en la imposibilidad polisémica de la nada.
Confundidos en la necesidad de volver a darnos co-existencia a través de los nuevos ríos que hemos construido a diario.
Multi-construir la realidad para seguir siendo responsables.
Capacidad para dejar lugar a las respuestas a través de la inquiriséncia del co-habitat.
Multi-construir desde las runas que palabras como estas ya han plantado.

APPRAISERS/Las Cosas

Texto de la pieza escénica APPRAISERS/Las Cosas, presentada en Teatro Pradillo 2016. 

Escrito por Quim Bigas con cruzes de Roberto Fratini 

Este lugar estaba antes de nuestra llegada. Nuestra llegada simplemente ha permitido que este lugar existiera para nosotros. No todos los lugares son lo mismo. No todas las presencias son las mismas. R dice que hay una diferencia entre espacio y lugar. R dice que el espacio es el concepto fetiche de la danza moderna y que quiere aludir a una extensión abstracta y vacía, un especie de absoluto, al tipo de hueco virginal que la danza ha siempre tenido la arrogancia de querer fecundar. El LUGAR, al contrario, dice R, es relativo, connotado, lleno de cosas e, incluso, memorial. El principal factor de su relativización es precisamente el hecho de que “estuviera” antes de nuestra llegada (y de que estará cuando nos hayamos marchado). En su dimensión más esencial (que en cierto sentido aparece o emerge solo en la soledad de una extensión consigo misma) el Espacio es por definición lo habitable. El Lugar es por definición inhabitado (precisamente porque fue o será habitado). El espacio atañe al poder. Tal vez el lugar tenga más que ver con la impotencia.

Los espacios se ocupan y los lugares se van transformando. Este lugar se está transformando.

A (hora exacta del momento en que estás leyendo) de este día, podemos decir que aquí no va a ocurrir nada más que no esté ocurriendo ahora mismo. De todas formas, nuestros ojos no pueden ver todo a la vez; por ese motivo los movemos y nos movemos. El movimiento emerge de nosotros sin necesidad de ser considerado como tal. Nuestro movimiento es constante. Nuestra búsqueda es constante. Somos constantes. Hay quien dice que el ojo esta densamente conectado con todos nuestros sentidos. El ojo esta densamente conectado con nuestros sentidos. Ver es, entre otras cosas, tocar.  B dice que No es que simplemente nos movamos por el hecho de ver; es que, en buena medida, mientras nos acostumbramos a producir un censo a distancia de las cosas del mundo a través de las imágenes, también aceptamos renunciar a una parte de nuestra movilidad.”. Por ver, hemos dejado de movernos. Y para movernos, necesitamos  ver.

El día que veamos un hierro, lo toquemos y sea líquido como agua o veamos un neón, lo toquemos y sea duro como un hierro o veamos otro hierro, lo toquemos y sea suave como el linóleo, o veamos otro linóleo, lo toquemos y sea caliente como un foco o toquemos una cara y se nos resbale como un hielo, o que veamos un hielo y sea duro como la madera, que toquemos una madera y sea intocable como las partículas de polvo, que veamos polvo, lo toquemos y sea pesado como el plomo, que toquemos un cable y nos muerda los dedos… Ese día, nos vamos a cagar.

De todo lo que sabemos, ¿Qué no está conectado con la memoria? ¿Qué no nos transporta a otros lugares? ¿Cuántas sillas distintas podríamos dibujar si dibujáramos “LA SILLA”? ¿Y “LA MESA”? ¿Qué pasaría si no sale nadie más a escena? ¿Y si este espacio se queda vacío esperando a que nosotros le demos la existencia que siempre ha estado buscando ? ¿Y si no podemos dar existencia a este espacio porqué nunca ha tenido? ¿Y si sólo nos guiamos por el deseo de dar sentido a la propia necesidad humana? ¿Y si empezáramos a observar solo por la acción de observar y no la de reconocer? ¿Cuántas veces al día miramos a las cosas? ¿Cuántas veces al día miramos a las cosas y, con esa acción, las tocamos y las olemos ? ¿Y si observamos sin la propiedad  que implica el acto de empoderamiento que nos otorga la mirada, sin poner en duda sus atributos como propiedades de las cosas? ¿Creéis que podríamos crear otro mundo si viéramos de forma distinta? ¿Y si pudiéramos ver con una mirada que en lugar de ordenar, desordena? ¿Es posible unificar aquello que vemos? ¿Podríamos crear otro tipo de consciencia si nombramos las cosas de forma distinta? ¿Conoces las realidades de primer orden?

¿Por qué en un espacio se le da más importancia a las paredes o a los focos que a los enchufes? ¿Cuántas cosas estamos dispuestos a dar por supuestas? ¿Crees que puedes ver en tiempo real? ¿Crees que hay cosas en tu retina que te impiden ver tan bien como los otros? ¿Has pensado alguna vez que las pupilas de la gente que tienes alrededor son distintas? ¿Qué ves cuando tienes los ojos cerrados? ¿Qué es lo primero que ves cuando abres los ojos otra vez? ¿Y si lo repites? ¿Qué ves cuando tienes los ojos cerrados? ¿Qué es lo primero que ves cuando abres los ojos otra vez? ¿Y si lo repites? ¿Qué ves cuando tienes los ojos cerrados? ¿Qué es lo primero que ves cuando abres los ojos otra vez? ¿Hasta qué punto crees que la repetición existe? ¿Has hablado alguna vez con algún amigo sobre lo que ven tus ojos? ¿Te has dado el espacio para observar que el mundo es redondo si realmente rodeas el infinito? ¿Qué te dice tu cuerpo cuando observas? ¿Crees que la mirada crea cuerpos? ¿Qué ves si digo la palabra MAR? ¿Cuántos cuerpos reconoces en ti? ¿Y en los otros? ¿Consideras la información que recibes con tu cuerpo más relevante que la información de otros cuerpos? ¿Cuántas cosas conoces que no están afectadas por la actividad humana? ¿Crees que los humanos podemos hablar de realidad? ¿Crees que la realidad es un argumento para tener razón? ¿Cuántos libros lees al año? ¿Y a la semana? ¿Y al día? ¿Y a la hora?

¿Te preocupa mucho “ser útil”?

Útil  es el enchufe que permite que esta luz te enseñe el espacio. Útil es más el material con el que se ha hecho esta pared que la pared en sí. Útil es el viento que pasa entre las puertas y los agujeros que atraviesan este espacio. Útiles son las piernas de la silla más que el respaldo. Útiles son los clavos y el cemento. Útiles son los cables y el sistema de tuberías. Útil es que alguien lo diga para que la gente se pueda posicionar en ello. Útil podría ser pensar.

Pensar, por ejemplo, en la utilidad. T ha querido hablar de utilidad y abuso como algo intrínsecamente ligado.  Aunque parezca raro, la diferencia entre uso y abuso entronca en todo un discurso sobre la propiedad (de nuevo) y el significado de la propiedad como modelo de la relación entre lo humano y el mundo dado. Existe, ahora mismo, a nuestro alrededor, un abuso al mundo dado y una utilidad de lo humano. Útil es anunciar que en este espacio han pasado muchas personas y algunas han abusado de él. Útil es negar la corporalidad de esta voz debido al abuso que han generado ciertos cuerpos en ciertos contextos. Útil sería amar lo que nos rodea por su potencia. Útil es la constatación de este lugar y sus cosas. Útil es disparar el pensamiento como algo que tiene lugar. Útil podría ser pensar en este lugar.

Pensar en la relación de tu cuerpo con este lugar, con otros lugares: con la pared, con las fundamentos, con el marco de la puerta, con el vidrio, con lo químico, con un cuerpo escribiendo esto delante de un ordenador pensando en nosotros, pensando en un espacio que quiere ser visto, pensar en la paradoja de toda acción,… pensar en el encuentro.

Este encuentro. Este encuentro que no busca más que estar aquí, estar contigo e invitarte a estar con-todo.

En este espacio, hay un libro. De hecho hay dos. Uno de ellos es de Juan José Millàs. Hacía la página 45 del libro, el nombre de la chica más repetido hasta el momento, tiene un ataque de ansiedad. La ansiedad le es provocada debido a que se siente rodeada de sustantivos y no puede soportarlo. La cosa es un sustantivo que contiene otras cosas que también son sustantivos que son sustantivos. Incluso la palabra sustantivo es un sustantivo. ¿Qué pasaría si intentáramos nombrar todo lo que nos rodea? ¿Qué pasaría si todos esos nombres estuvieran esperando por su momento de existencia? ¿Qué pasaría si no pudiéramos distinguir entre aquello que usamos y aquello de lo que hemos abusado? La luz, el foco, la bombilla, el hierro, el gancho, la cadena, la pared, la marca, la mancha, el boli, la tinta, el papel, los clavos, los altavoces, el aluminio, el reflejo, el polvo, la moneda, la marca, la otra marca, el extintor, la columna, la cintailante, la rejilla, la otra rejilla, la otra rejilla, la brida, el mosquetón, el otro mosquetón, el enchufe, el alargo, la regleta, el hilo, la escalera, las sombras, la caja, el sonido, la luz, el aire, la barra, las barras, la otra silla, las pestañas, el papelito, el boli, la marca, la señal, el detector, la tela, la cuerda, el suelo, la hormiga, vocabulario técnico…  (sigue nombrando sustantivos de cosas que hay en el espacio donde te encuentras. Levanta la cabeza del papel. Aproximadamente 3 minutos.)

Y todo esto estaba antes de nuestra llegada y se quedará cuando nos vayamos.  Nuestra presencia ha permitido que esos sustantivos formaran parte de nuestra presencia y, en cierto modo, afectaran nuestra forma de ver el mundo. Ver es sentir. Ver es escuchar. Ver el mundo es permitir que el mundo este tanto en ti como fuera de ti. Es entender esa retroalimentación que ocurra al ver, reconocer, volver a ver y reconocer, ver, reconocer, volver a ver y reconocer. Esa retroalimentación que nos permite que las cosas no sean simplemente cosas sino todo aquello que nos queda por conocer. Y ese deseo a saber, al conocimiento, nos ha llevado a movernos. A poner el cuerpo. Y sí. Sabemos que una mesa es una mesa porque hemos estado a su alrededor. B2, dice que Sabemos la forma de las cosas porque, de alguna forma u otra, las hemos rodeado. Estas cosas son afectos y consecuencias de cuerpos y experiencias como la nuestra.  Somos cuerpos con afectos de objetos y rastros de cuerpos.  Somos objetos con afectos de cosas. Somos cuerpo-cosas.

Alguien podría entrar ahora mismo y observar nuestro rastro a través de las cosas. A través del aparente cementerio que hemos dejado atrás; observar lentamente sin saltarse absolutamente nada. Viendo sin reconocer. Dejando que todo sea lo que ya es. Dar espacio a las cosas que están compuestas por el lugar del lugar de este espacio y que incluye todas las cosas que están aquí y que nombres como el nuestro han dejado y seguirán dejando.  Nuestro mundo está abarrotado de “imágenes de cosas” que están allí para “ocupar” la visión y saturar el discernimiento. Aparcar, cada tres segundos, la mirada como un estímulo visual concebido y estudiado para ser, simplemente, un estímulo visual Es la mejor manera, en tiempos de totalitarismo espectacular, de impedir que nuestra mirada capte la plenitud de lo real. Dormimos en todas las imágenes, pero no nos despertamos en ellas. Dormimos en todas, pero no las habitamos. No habitamos para seguir dejando lugares; dejando rastros; dejando cosas…